Después del precio, el plazo de entrega es la segunda duda más habitual — sobre todo cuando la traducción jurada forma parte de un trámite con fecha límite: una matrícula universitaria, una cita de extranjería o la presentación de documentación en un proceso de nacionalidad. Aquí tienes una idea realista de los tiempos.

Plazos habituales según el documento

¿Por qué varía tanto el plazo?

Una traducción jurada no es solo traducir: implica revisar cada término con precisión, verificar que no se pierde ningún matiz legal del original y aplicar el formato y la certificación que exige la ley para que el documento tenga validez oficial. Por eso un documento de una página puede estar listo en un día, mientras que un expediente de treinta páginas requiere más tiempo de trabajo real.

El plazo que te doy en el presupuesto es el plazo real de entrega — no una estimación optimista que luego se retrasa.

¿Y si tengo una urgencia?

Conviene indicarlo al enviar el documento. Siempre que la carga de trabajo lo permita, es posible priorizar encargos urgentes, normalmente con un pequeño recargo por la gestión prioritaria. Cuanto antes se comunique, mayor margen hay para ajustar el plazo.

¿El plazo cuenta desde que pido presupuesto o desde que confirmo el encargo?

Desde que confirmas el encargo. El presupuesto y el plazo estimado te los doy, en la mayoría de los casos, el mismo día en que me envías el documento — el plazo de traducción empieza a contar cuando me das el visto bueno para empezar.

¿Puedo recibir la traducción antes si solo necesito parte del documento?

Depende del caso. Si tu trámite exige la traducción jurada completa del documento (lo habitual), no es posible fraccionarla, pero cuéntame tu situación y veremos la mejor forma de ayudarte a cumplir el plazo.

¿Tienes un plazo ajustado?

Envíame tu documento indicando la fecha límite y te confirmo si puedo tenerlo listo a tiempo.